{"id":15424,"date":"2018-12-12T01:00:28","date_gmt":"2018-12-12T00:00:28","guid":{"rendered":"http:\/\/puntocritico.com\/?p=15424"},"modified":"2023-05-08T09:23:20","modified_gmt":"2023-05-08T09:23:20","slug":"las-jornaleras-de-la-fresa-en-espana-y-marruecos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ausaj.org\/?p=15424","title":{"rendered":"Las jornaleras de la fresa en Espa\u00f1a y Marruecos"},"content":{"rendered":"<h1><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/2018\/06\/01\/indice-esclavitud-en-la-espana-del-siglo-xxi\/\"><span style=\"font-size: 14pt;\">INDICE- Esclavitud en la Espa\u00f1a del Siglo XXI<\/span><\/a><\/h1>\n<h1 class=\"pg-headline\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>***<\/strong><\/span><\/h1>\n<p><a href=\"https:\/\/ausaj.org\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/temporeras-esclavitud-25.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-15446\" src=\"https:\/\/ausaj.org\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/temporeras-esclavitud-25-300x165.jpg\" alt=\"\" width=\"345\" height=\"190\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<h1 class=\"pg-headline\" style=\"text-align: justify;\"><a id=\"refart1\"><\/a><a href=\"#refart1a\">[1]<\/a> <span style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\">Contrataciones en origen y el monocultivo global de la fresa<\/span><\/h1>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Por Emmanuelle Hellio \/ Juana Moreno Nieto<\/span><\/p>\n<div><span style=\"color: #339966;\">Art\u00edculo publicado el 2 de julio de 2018 en<\/span><\/div>\n<div><a href=\"https:\/\/www.eldiario.es\/ultima-llamada\/Contrataciones-origen-monocultivo-global-fresa_6_786781317.html\"><span style=\"color: #339966;\">https:\/\/www.eldiario.es\/ultima-llamada\/Contrataciones-origen-monocultivo-global-fresa_6_786781317.html<\/span><\/a><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div><a href=\"https:\/\/ausaj.org\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/CCOO-intervencion-integral-administraciones-sector_EDIIMA20180615_0772_4.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-15425 aligncenter\" src=\"https:\/\/ausaj.org\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/CCOO-intervencion-integral-administraciones-sector_EDIIMA20180615_0772_4.jpg\" alt=\"\" width=\"643\" height=\"362\" \/><\/a><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Proteger a estas mujeres exige asegurar su igualdad de derechos con el resto de trabajadores y trabajadoras, que es justamente lo que el programa de contrataci\u00f3n en origen impide, articulando desigualdades de g\u00e9nero, clase, origen y precarizaci\u00f3n jur\u00eddica, as\u00ed como cuestionar el modelo productivo de la fresa.<\/span><\/div>\n<\/blockquote>\n<div>\n<blockquote>\n<p class=\"mce\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Las insostenibiilidades del actual sistema agroalimentario son m\u00faltiples y generalmente las relacionamos con su impacto medioambiental, sus efectos nocivos sobre la salud o la destrucci\u00f3n de las producciones y modos de vida campesinos. No obstante, las violencias que se ejercen sobre la mano de obra que trabaja en condiciones de gran precariedad en los campos de la agricultura global forman parte estructural de este sistema aunque queden, a menudo, invisibilizadas.<\/span><\/p>\n<p class=\"mce\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Estas \u00faltimas semanas, hemos visto romperse el pacto de silencio existente en torno a las condiciones de vida y trabajo de las temporeras extranjeras en el sector de la fresa en Huelva. La publicaci\u00f3n a finales de abril de un reportaje denunciando las violaciones y abusos sexuales sufridos por trabajadoras marroqu\u00edes del sector pon\u00eda en el punto de mira el sistema de contrataciones en origen, erigido durante a\u00f1os como modelo ejemplar de \u00abmigraci\u00f3n ordenada\u00bb por las instituciones espa\u00f1olas, marroqu\u00edes y europeas.<\/span><\/p>\n<p class=\"mce\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">A principios de junio, unas cien jornaleras marroqu\u00edes, apoyadas por el SAT (Sindicato Andaluz de Trabajadores), intentaron denunciar en los juzgados incumplimientos del contrato y abusos sexuales en una empresa de Almonte. En solo dos d\u00edas, el empleador organiza el retorno del conjunto de trabajadoras de su finca a Marruecos, a\u00fan cuando sus contratos no hab\u00edan finalizado. El objetivo, evitar que pudieran ratificar sus denuncias ante la inspecci\u00f3n de trabajo el lunes siguiente. Sin embargo, una parte importante de las trabajadoras resiste y se niega a embarcar en los autobuses. Las redes sociales y medios locales retransmiten lo que est\u00e1 ocurriendo y se logra detener el traslado de las trabajadoras al puerto de Algeciras.<\/span><\/p>\n<p class=\"mce\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Esta situaci\u00f3n, en la que ante una tentativa de denuncia las trabajadores son \u00abdevueltas\u201d a Marruecos ilustra especialmente bien la tendencia autoritaria del mercado de trabajo en el sector fresero y del sistema de contrataciones en origen que lo organiza.<\/span><\/p>\n<p class=\"mce\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Como en ocasiones anteriores, las asociaciones de productores denuncian una campa\u00f1a de desprestigio contra el sector, minimizan lo que consideran \u201cpr\u00e1cticas aisladas\u201d de ciertos individuos e incluso basculan la responsabilidad sobre las propias v\u00edctimas, acus\u00e1ndolas de mentir y relacion\u00e1ndolas con la prostituci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p class=\"mce\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">En estos f\u00e9rtiles terrenos para los estereotipos sexistas y racistas (Martin D\u00edaz 2002), nos parece muy importante insistir en que no se trata de hechos aislados ni fortuitos, sino que el programa de contrataci\u00f3n en origen desarrollado para responder a las necesidades del monocultivo de fresa, es la causa principal de la vulnerabilidad de estas temporeras frente a todo tipo de abusos. Es el r\u00e9gimen migratorio, puesto al servicio del capitalismo agroalimentario global y su alianza con el patriarcado y el racismo, lo que explica la situaci\u00f3n de las jornaleras marroqu\u00edes en la agricultura onubense.<\/span><\/p>\n<p class=\"mce\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">La provincia de Huelva es la principal zona de producci\u00f3n de fresas extra-tempranas en Europa. Su vocaci\u00f3n exportadora y la utilizaci\u00f3n de todo tipo de insumos (variedades patentadas de fresas, pl\u00e1sticos para invernaderos, agroqu\u00edmicos&#8230;) insertan al sector en una cadena agroalimentaria dominada por las grandes empresas transnacionales que producen los insumos agr\u00edcolas y controlan la distribuci\u00f3n de la fruta en los mercados europeos, acumulando la mayor parte de los beneficios. La dependencia de los productores agr\u00edcolas frente a estos actores globales, junto a la gran cantidad de mano de obra necesaria para recolectar la fresa, hacen que el mantenimiento del costo del trabajo a la baja constituya una estrategia fundamental para los productores a fin de asegurar la rentabilidad del sector y aumentar el margen de beneficios.<\/span><\/p>\n<p class=\"mce\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">En este contexto de b\u00fasqueda de una mano de obra flexible, barata y que no se organice para exigir mejoras laborales, debe entenderse la instauraci\u00f3n de un sistema de contrataciones en origen totalmente feminizado desde el a\u00f1o 2000. A partir de 2006, se institucionaliza el programa de contrataciones con Marruecos que contar\u00e1 con cuantiosas subvenciones de la Uni\u00f3n Europea, y ello a pesar de su dimensi\u00f3n utilitarista, la precariedad laboral y jur\u00eddica que impone a las trabajadoras y el car\u00e1cter sexista de la selecci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p class=\"mce\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">En efecto, al Estado espa\u00f1ol y a la Comisi\u00f3n Europea poco ha parecido importarles el car\u00e1cter discriminatorio que establece la contrataci\u00f3n de mujeres pobres con hijos menos de 14 a\u00f1os a su cargo para garantizar el retorno a su pa\u00eds de origen al final de la campa\u00f1a.<\/span><\/p>\n<p class=\"mce\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Adem\u00e1s, el sistema de contrataciones en origen establece una cautividad jur\u00eddica y material sobre las temporeras que constituye la base de su desprotecci\u00f3n. Primero, porque los permisos de residencia y trabajo de estas trabajadoras est\u00e1n vinculados a un territorio, a un sector de actividad y a un empleador concreto, lo que supone que las temporeras no tienen derecho a cambiar de trabajo. Igualmente, su retorno la temporada siguiente depende de la voluntad del empleador. Ello instituye una dependencia absoluta de las trabajadoras ante el empresariado y reduce enormemente su capacidad para negociar las condiciones laborales o denunciar cualquier forma de abuso pues si pierden o renuncian a sus empleos, ya de por si valiosos debido a la diferencia salarial existente con Marruecos (equivalente a 6,3 euros por jornal) pierden, adem\u00e1s, el derecho a trabajar legalmente en el Estado espa\u00f1ol. Las alternativas para aquellas que no acepten las condiciones ofertadas son claras y poco alentadoras, quedarse de manera irregular en el Estado espa\u00f1ol o regresar a Marruecos sin posibilidad de volver a acceder a un contrato.<\/span><\/p>\n<p class=\"mce\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Segundo, porque el hecho de que las temporeras residan en las fincas agr\u00edcolas permite ejercer un control sobre la vida privada de las temporeras, como muestra el hecho de que estas trabajadoras vean a menudo limitadas sus salidas nocturnas a fin de garantizar su productividad en el trabajo o que se les lleguen a retener los pasaportes para evitar lo que en el sector se consideran \u201cfugas\u201d, es decir, el abandono del programa. Asimismo, este modelo residencial dificulta su contacto con la poblaci\u00f3n local y el aprendizaje del espa\u00f1ol, v\u00edas fundamentales para hacer valer sus derechos. En contraste, este sistema resulta de gran utilidad para los productores pues les permite de poseer trabajadoras \u201cen stock\u201d y ajustar diariamente el tama\u00f1o de su plantilla a las necesidades del cultivo.<\/span><\/p>\n<p class=\"mce\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Por todo esto, para proteger a estas mujeres se hace imprescindible asegurar su igualdad de derechos con el resto de trabajadores y trabajadoras, que es justamente lo que el programa de contrataci\u00f3n en origen impide, articulando desigualdades de g\u00e9nero, clase, origen y precarizaci\u00f3n jur\u00eddica, as\u00ed como cuestionar el modelo productivo de la fresa, paradigm\u00e1tico de una agricultura globalizada, que induce a que los eslabones m\u00e1s d\u00e9biles de la cadena, las trabajadoras, carguen con todas las insostenibilidades y violencias de un sistema que beneficia al gran capital y sus alianzas patriarcales.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2666<span style=\"color: #339966;\">\u2666<\/span>\u2666<span style=\"color: #339966;\">\u2666<\/span>\u2666<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><span style=\"text-decoration: underline; font-family: 'times new roman', times, serif; font-size: 14pt;\"><em><strong>Sumario:<\/strong><\/em><\/span><\/p>\n<p><a id=\"refart1a\"><\/a><span style=\"font-family: 'times new roman', times, serif; font-size: 14pt;\"><a href=\"#refart1\">[1]\u00a0Contrataciones en origen y el monocultivo global de la fresa, por\u00a0Emmanuelle Hellio y Juana Moreno Nieto<\/a><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><a id=\"refart2a\"><\/a><span style=\"font-family: 'times new roman', times, serif; font-size: 14pt;\"><a href=\"#refart2\">[2] Las jornaleras de la fresa en Andaluc\u00eda y Marruecos, por\u00a0Juana Moreno Nieto y Emmanuelle Hellio<\/a><\/span><\/p>\n<p><a id=\"refart3a\"><\/a><span style=\"font-family: 'times new roman', times, serif; font-size: 14pt;\"><a href=\"#refart3\">[3] Demagogia contra la inmigraci\u00f3n: nuestros pobres, primero,\u00a0por\u00a0Javier Alberdi<\/a><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2666<span style=\"color: #339966;\">\u2666<\/span>\u2666<span style=\"color: #339966;\">\u2666<\/span>\u2666<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/ausaj.org\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/trata-de-personas-esclavitud-temporeras.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-15441 size-full\" src=\"https:\/\/ausaj.org\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/trata-de-personas-esclavitud-temporeras.jpg\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"480\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2666<span style=\"color: #339966;\">\u2666<\/span>\u2666<span style=\"color: #339966;\">\u2666<\/span>\u2666<\/span><\/p>\n<\/div>\n<h1 style=\"text-align: center;\"><a id=\"refart2\"><\/a><a href=\"#refart2a\">[2]<\/a> Las jornaleras de la fresa en Andaluc\u00eda y Marruecos<\/h1>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Por\u00a0Juana Moreno Nieto y Emmanuelle Hellio<\/span><\/p>\n<p>Investigadoras posdoctorales LabexMed,<br \/>\nUniversidad de Aix-Marsella, CNRS (Francia)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000;\"><em><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Hacia un an\u00e1lisis feminista de la globalizaci\u00f3n agroalimentaria<\/span><\/em><\/span><\/h2>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/ausaj.org\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Las-jornaleras-de-la-fresa-en-Andaluc\u00eda-y-Marruecos4.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-15429 aligncenter\" src=\"https:\/\/ausaj.org\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Las-jornaleras-de-la-fresa-en-Andaluc\u00eda-y-Marruecos4.jpg\" alt=\"\" width=\"684\" height=\"149\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">El\u00a0cultivo de fresa de contraestaci\u00f3n constituye un modelo paradigm\u00e1tico de la globalizaci\u00f3n agroalimentaria. Se trata de una agricultura muy tecnificada y orientada a la exportaci\u00f3n que necesita una gran cantidad de insumos (pesticidas, fertilizantes, pl\u00e1sticos de invernaderos, variedades patentadas de plantas\u2026) y depende de las grandes cadenas de distribuci\u00f3n para su comercializaci\u00f3n en los mercados europeos. Es, asimismo, una agricultura intensiva en mano de obra que emplea aproximadamente a 60 000 temporeras y temporeros en la provincia de Huelva y a m\u00e1s de 20 000 obreras agr\u00edcolas en el norte de Marruecos<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Estos dos enclaves de producci\u00f3n intensiva de fresa ocupan una posici\u00f3n perif\u00e9rica en la cadena agroalimentaria, controlada por las grandes corporaciones de desarrollo de insumos y las grandes superficies comerciales que imponen precios y condiciones de venta. Ello hace que la reducci\u00f3n de los costes del trabajo constituya una de las principales estrategias de las empresas, agricultores y agricultoras para garantizar la rentabilidad del cultivo. El car\u00e1cter altamente perecedero de la fresa, que debe recorrer miles de kil\u00f3metros hasta la mesa de los consumidores\u00a0y las consumidoras en el norte de Europa, acent\u00faa la importancia de una mano de obra abundante y disponible que asegure la recolecci\u00f3n. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><em>Huelva: de las familias andaluzas a la contrataci\u00f3n en origen de madres marroqu\u00edes<\/em> <\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">En la provincia de Huelva, el cultivo de la fresa comenz\u00f3 en los a\u00f1os sesenta y durante los primeros a\u00f1os repos\u00f3 sobre el trabajo de la mano de obra familiar en peque\u00f1as explotaciones de 1 a 2 hect\u00e1reas. En la actualidad, se trata de un cultivo que, junto con el de otros frutos rojos, se extiende sobre unas 10 000 hect\u00e1reas de invernaderos que han dado lugar a un mar de pl\u00e1stico en el extremo occidental de Andaluc\u00eda. Asimismo, se ha registrado un incremento del tama\u00f1o medio de las explotaciones que en 2004 era de 15 hect\u00e1reas. Durante los a\u00f1os noventa, la mano de obra familiar y las familias jornaleras andaluzas fueron sustituidas por temporeros extranjeros, principalmente hombres procedentes del Magreb y del \u00c1frica subsahariana. A continuaci\u00f3n, las movilizaciones protagonizadas por estos trabajadores tuvieron como consecuencia su sustituci\u00f3n por jornaleras extranjeras tra\u00eddas exclusivamente para la temporada a trav\u00e9s de un programa de\u00a0contrataci\u00f3n en origen. Desde el principio, los empleadores<\/span><a id=\"ref1a\"><\/a><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><a href=\"#ref1\">[1]<\/a> privilegiaron el reclutamiento de mano de obra femenina, en un primer momento, en pa\u00edses de Europa del Este como Ruman\u00eda o Polonia; a partir de 2006-2007, con la entrada de estos pa\u00edses en la Uni\u00f3n Europea, los contratos se redirigieron hacia Marruecos.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_15428\" aria-describedby=\"caption-attachment-15428\" style=\"width: 998px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/ausaj.org\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Las-jornaleras-de-la-fresa-en-Andaluc\u00eda-y-Marruecos3.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-15428 size-full\" src=\"https:\/\/ausaj.org\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Las-jornaleras-de-la-fresa-en-Andaluc\u00eda-y-Marruecos3.jpg\" alt=\"\" width=\"998\" height=\"631\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-15428\" class=\"wp-caption-text\"><strong><span style=\"font-size: 10pt; color: #339966;\">Temporeras marroqu\u00edes esperando el barco en el puerto de T\u00e1nger para ir a recoger fresa en la provincia de Huelva. Foto: Emmanuelle Hellio<\/span><\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">En Marruecos, la patronal fresera espa\u00f1ola y la Agencia Nacional de Empleo marroqu\u00ed (ANAPEC), establecieron la contrataci\u00f3n exclusiva de mujeres casadas, divorciadas o viudas, con hijos e hijas menores de 13 a\u00f1os a su cargo. Con ello pretend\u00edan asegurarse el retorno de estas mujeres a su pa\u00eds al finalizar la temporada, como est\u00e1 previsto en el programa. La identificaci\u00f3n de las mujeres como principales proveedoras del trabajo de cuidados en el hogar, llev\u00f3 a empleadores e instituciones a considerarlas como la mano de obra id\u00f3nea, es decir, disponible cuando se\u00a0la necesita y reenviable a sus responsabilidades familiares cuando no es el caso.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Este programa ofrece, igualmente, una gran flexibilidad a la hora de organizar los flujos de trabajadoras. As\u00ed, la Agencia Nacional de Empleo marroqu\u00ed responde \u00abjust in time\u00bb a las demandas de cada explotaci\u00f3n agr\u00edcola que solicita la llegada de las trabajadoras en funci\u00f3n de la evoluci\u00f3n de la campa\u00f1a, independientemente de la estimaci\u00f3n inicial que hubieran realizado al principio. Este sistema implica que numerosas trabajadoras se queden en Marruecos tras haber hecho todas las gestiones y preparativos para salir. Las que finalmente viajan tampoco tienen garantizada la continuidad del trabajo una vez en Espa\u00f1a. A pesar de que el acuerdo para el contingente indica que se debe garantizar una actividad continua fijada en Huelva en un m\u00ednimo de 18 jornadas al mes, se trata de una norma poco respetada en el sector. Esta situaci\u00f3n permite disponer de una reserva de trabajadoras en las fincas que garantiza la fuerza de trabajo para los picos de producci\u00f3n, en contra de lo que les convendr\u00eda para aprovechar al m\u00e1ximo su estancia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><em>Vulnerabilidad jur\u00eddica y precariedad laboral<\/em><\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">El permiso de residencia de estas trabajadoras est\u00e1 condicionado a la vigencia del contrato laboral con el que accedieron al Estado espa\u00f1ol y la renovaci\u00f3n la temporada siguiente depende exclusivamente de la voluntad de la persona o empresa empleadora. Ello instituye una dependencia absoluta de las trabajadoras ante el empresariado, coloc\u00e1ndolas en una situaci\u00f3n de gran vulnerabilidad. Esta situaci\u00f3n se ve agravada por el hecho de que la gran mayor\u00eda de las trabajadoras residen en las fincas donde trabajan, lo que limita la interacci\u00f3n con la poblaci\u00f3n local o el aprendizaje del espa\u00f1ol. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">En consecuencia, las trabajadoras poseen una capacidad muy limitada para negociar sus condiciones de trabajo o reivindicar la correcta aplicaci\u00f3n del convenio colectivo. As\u00ed, se ven obligadas a aceptar jornadas de trabajo m\u00e1s largas o m\u00e1s cortas que las seis horas y media reglamentarias y a adaptarse a los intensos ritmos impuestos por los capataces. Asimismo, la falta de separaci\u00f3n entre los lugares de residencia y los de trabajo hace que se controle el tiempo libre de las jornaleras, por ejemplo, limitando sus salidas nocturnas a fin de garantizar su productividad o reteniendo los pasaportes para que no abandonen el programa. Ello tambi\u00e9n permite a los productores y productoras de fresa ajustar diariamente el tama\u00f1o de su plantilla en funci\u00f3n de los pedidos que reciban o de las condiciones meteorol\u00f3gicas. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Parad\u00f3jicamente, a pesar de su dimensi\u00f3n utilitarista, la precariedad laboral y jur\u00eddica que impone a las trabajadoras y el car\u00e1cter sexista de la selecci\u00f3n, el programa de contrataci\u00f3n en origen en Huelva se ha erigido como modelo de \u00abmigraci\u00f3n ordenada\u00bb y ha recibido numerosas subvenciones del Estado espa\u00f1ol y de la Comisi\u00f3n Europea para financiar los costes de gesti\u00f3n de mano de obra que corresponder\u00eda asumir a la patronal del sector. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Por otra parte, la condici\u00f3n precaria de las mujeres procedentes de hogares rurales y pobres, donde los salarios son mucho m\u00e1s bajos, junto con la marginaci\u00f3n que muchas sufren en sus comunidades por ser divorciadas o viudas, hace que las obreras marroqu\u00edes aprecien el trabajo en la fresa en Huelva y lo conciban como un medio para mejorar a corto o medio plazo su situaci\u00f3n. Para ellas es un trabajo que va a permitirles <\/span><br \/>\n<span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">construir una casa, pagar los estudios de sus hijos e hijas o, simplemente, garantizar la subsistencia de la familia.<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt; color: #008000;\">Las trabajadoras poseen una capacidad muy limitada para negociar sus condiciones de trabajo o reivindicar la correcta aplicaci\u00f3n del convenio colectivo<\/span><\/em><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Marruecos: Deslocalizaci\u00f3n productiva y feminizaci\u00f3n del mercado de trabajo<\/span><\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">El cultivo intensivo de la fresa comienza a desarrollarse en Marruecos a finales de los a\u00f1os ochenta y sus or\u00edgenes est\u00e1n \u00edntimamente relacionados con la deslocalizaci\u00f3n de empresas espa\u00f1olas que, con su instalaci\u00f3n, exportaron el modelo productivo vigente en Huelva en ese momento. En la actualidad, las empresas espa\u00f1olas (por citar algunas: Natberry, Felgar, Sol del Sur, Arbagri\u2026) siguen siendo mayoritarias en el sector, si bien se observa una creciente presencia de grandes grupos transnacionales europeos y americanos (como Driscoll\u2019s o Agrana) que encuentran en la costa noroccidental de Marruecos una excelente plataforma para exportar fresas y otros frutos\u00a0rojos hacia los mercados europeos.<\/span><a id=\"ref2a\"><\/a><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><a href=\"#ref2\">[2]<\/a> Un n\u00famero importante de productores marroqu\u00edes agr\u00edcolas \u2014y algunos industriales\u2014 se han incorporado al sector. Se trata de un tipo de agricultura en el que predomina la mediana y la gran explotaci\u00f3n (el 60 % de las explotaciones tienen m\u00e1s de 20 hect\u00e1reas), debido a las altas inversiones que requiere, y en el que los productores agr\u00edcolas dependen de las empresas exportadoras, principalmente extranjeras, para poder acceder a los mercados internacionales.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">El sector emplea cada a\u00f1o a m\u00e1s de 20 000 personas, de las que en torno al 90 % son mujeres. Se trata principalmente de j\u00f3venes rurales, originarias de la regi\u00f3n, que son transportadas diariamente en camiones o furgonetas entre sus hogares y los lugares de trabajo. La mayor parte de este transporte se realiza sin ninguna garan- t\u00eda de confort o seguridad y los trayectos pueden a\u00f1adir de una a cuatro horas (no remuneradas) a las jornadas laborales.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Debido a su car\u00e1cter de contraestaci\u00f3n, en los campos agr\u00edcolas el trabajo se extiende casi nueve meses al a\u00f1o. Lo llevan a cabo principalmente chicas muy j\u00f3venes, solteras, sin estudios o con estudios primarios que, a menudo, comienzan a trabajar antes de los quince a\u00f1os (edad m\u00ednima legal para trabajar en Marruecos). Las jornaleras realizan la inmensa mayor\u00eda del trabajo en las fincas, lo que incluye labores de plantaci\u00f3n, desherbado y aclarado de las plantas, mantenimiento de los lomos y recolecci\u00f3n. Esta \u00faltima tarea es la m\u00e1s intensiva en trabajo ya que se extiende entre los meses de diciembre y junio. A pesar de que la aplicaci\u00f3n de fitosanitarios se considera un trabajo masculino, no es raro que lo realicen tambi\u00e9n las mujeres. La remuneraci\u00f3n es por jornal y los salarios recibidos son iguales o incluso inferiores al salario m\u00ednimo agr\u00edcola, que corresponde a 6,30 euros al d\u00eda (69,73 d\u00edrhams marroqu\u00edes). Como se\u00f1ala un informe de 2015 de la ONG Fairfood, se trata de sueldos que se sit\u00faan por debajo del umbral oficial de pobreza de Marruecos. <\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_15426\" aria-describedby=\"caption-attachment-15426\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/ausaj.org\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Las-jornaleras-de-la-fresa-en-Andaluc\u00eda-y-Marruecos1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-15426\" src=\"https:\/\/ausaj.org\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Las-jornaleras-de-la-fresa-en-Andaluc\u00eda-y-Marruecos1.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"215\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-15426\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"font-size: 10pt; color: #339966;\"><strong>Recolectora de fresas, regi\u00f3n de Moulay Bousselham (Marruecos) Foto: Juana Moreno Nieto<\/strong><\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">La ausencia de contratos y de declaraci\u00f3n a la seguridad social, as\u00ed como la eventualidad y la elasticidad de los horarios, caracterizan el trabajo en el sector. Las jornadas en los campos\u00a0oscilan entre ocho y diez horas al d\u00eda y las horas extras no son remuneradas. De hecho, el incumplimiento de los horarios de salida, junto con las condiciones de transporte y los malos tratos e insultos que reciben de los capataces \u2014todos varones\u2014 constituyen los aspectos m\u00e1s criticados por las jornaleras. La exposici\u00f3n a estas violencias y las p\u00e9simas condiciones hacen que, salvo excepciones, este trabajo no sea aceptable para las mujeres casadas, quienes, en cambio, trabajar\u00e1n en los campos de familias vecinas que cultivan patatas, cacahuetes o productos hort\u00edcolas de verano, o en la agroindustria fresera, que ofrece empleo entre cuatro y seis meses al a\u00f1o.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">En efecto, en los almacenes de envasado y congelaci\u00f3n de fresas, la media de edad de las trabajadoras es algo mayor. A diferencia del salario agr\u00edcola, el salario m\u00ednimo industrial est\u00e1 establecido por hora y actualmente es de 1,20 euros (13,46 d\u00edrhams), si bien no todas las empresas respetan esta norma: durante el trabajo de campo realizado en 2012 se constat\u00f3 que numerosas obreras cobraban el equivalente a 60 c\u00e9ntimos la hora. La remuneraci\u00f3n por caja de fruta procesada es tambi\u00e9n habitual. Los contratos y la declaraci\u00f3n a la seguridad social son m\u00e1s habituales que en los campos, aunque distan de ser mayoritarios. As\u00ed, es corriente que en una misma empresa coexistan, en proporciones variables, trabajadoras con contrato y otras que trabajan de manera irregular.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">La persistencia de la vulneraci\u00f3n de los derechos laborales debe entenderse en un contexto\u00a0marcado por una clara voluntad pol\u00edtica de atraer y retener las inversiones extranjeras<\/span><a id=\"ref3a\"><\/a><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><a href=\"#ref3\">[3]<\/a> que se traduce, a escala local, en la inacci\u00f3n de la inspecci\u00f3n laboral y la connivencia de las autoridades locales con la patronal fresera. Asimismo, el sector se caracteriza por una escasa presencia sindical, hecho que contrasta con la realidad de otras zonas agroexportadoras del pa\u00eds donde las organizaciones sindicales son muy activas, como es el caso del sector del tomate y otras hortalizas bajo pl\u00e1stico de la regi\u00f3n de Souss-Massa, en el sur del pa\u00eds.<\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/ausaj.org\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Las-jornaleras-de-la-fresa-en-Andaluc\u00eda-y-Marruecos2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-15427 aligncenter\" src=\"https:\/\/ausaj.org\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Las-jornaleras-de-la-fresa-en-Andaluc\u00eda-y-Marruecos2.jpg\" alt=\"\" width=\"550\" height=\"236\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">En suma, el empleo de mujeres j\u00f3venes del empobrecido mundo rural marroqu\u00ed<\/span><a id=\"ref4a\"><\/a><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><a href=\"#ref4\">[4]<\/a> y la identificaci\u00f3n de sus trabajos como una actividad transitoria hasta el matrimonio o una ayuda a la econom\u00eda familiar (a pesar de que a menudo sus salarios constituyan significativos aportes al sustento de la unidad dom\u00e9stica), permite la construcci\u00f3n de una mano de obra que se adecua a las exigencias de disponibilidad y coste buscadas por las empresas de producci\u00f3n y exportaci\u00f3n de fresas. Ello no implica que las jornaleras acepten impasibles las condiciones que se les imponen,\u00a0muy al contrario, junto a las estrategias de resistencia cotidianas, se suceden episodios de protestas colectivas y paros de trabajo, de car\u00e1cter m\u00e1s o menos espont\u00e1neo, para reivindicar mejoras laborales. Ahora bien, la falta de estructura de estas acciones hace que su capacidad para revertir las condiciones de explotaci\u00f3n sea limitada.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">En definitiva, hemos visto que la importaci\u00f3n de mano de obra con contrato y la deslocalizaci\u00f3n de la producci\u00f3n hacia el Sur constituyen dos estrategias divergentes para garantizar la rentabilidad del sector de fresas de contraestaci\u00f3n que utilizan, al tiempo que refuerzan, las desigualdades de g\u00e9nero y las territoriales, as\u00ed como la vulnerabilidad de las personas migrantes producto de unas pol\u00edticas migratorias utilitaristas y puestas al servicio del capital. Ello deja claro que la explotaci\u00f3n de la mano de obra en posiciones subalternas, en este caso conformada por mujeres rurales marroqu\u00edes, aparece como un elemento fundamental para la agricultura intensiva, poniendo en evidencia la insostenibilidad social, adem\u00e1s de la ambiental, de este modelo productivo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2666<span style=\"color: #339966;\">\u2666<\/span>\u2666<span style=\"color: #339966;\">\u2666<\/span>\u2666<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/ausaj.org\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/roma-antigua-temporeras-esclavitud.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-15442 size-full\" src=\"https:\/\/ausaj.org\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/roma-antigua-temporeras-esclavitud.jpg\" alt=\"\" width=\"590\" height=\"434\" \/><\/a><\/p>\n<h1 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2666<span style=\"color: #339966;\">\u2666<\/span>\u2666<span style=\"color: #339966;\">\u2666<\/span>\u2666<\/span><\/h1>\n<h1 style=\"text-align: center;\"><a id=\"refart3\"><\/a><a href=\"#refart3a\">[3]<\/a> Demagogia contra la inmigraci\u00f3n: nuestros pobres, primero<\/h1>\n<div class=\"autores\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por\u00a0Javier Alberdi<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div><span style=\"color: #339966;\">Art\u00edculo publicado el 1 de agosto de 2018 en<\/span><\/div>\n<div><span style=\"color: #339966;\"><a style=\"color: #339966;\" href=\"https:\/\/elasombrario.com\/demagogia-inmigracion-pobres-primero\/\">https:\/\/elasombrario.com\/demagogia-inmigracion-pobres-primero\/<\/a><\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div><a href=\"https:\/\/ausaj.org\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Inmigracion_Diego-Lara.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-15430 aligncenter\" src=\"https:\/\/ausaj.org\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Inmigracion_Diego-Lara.jpg\" alt=\"\" width=\"590\" height=\"395\" \/><\/a><\/div>\n<div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><em>Los nuevos puntales de la derecha espa\u00f1ola,\u00a0<strong>Casado y Rivera,<\/strong>\u00a0se han apuntado en los \u00faltimos d\u00edas a la corriente europea de\u00a0<strong>populismo identitario<\/strong>\u00a0para\u00a0<strong>meter miedo<\/strong>frente al extranjero, el diferente, y defender\u00a0<strong>\u201clo nuestro\u201d<\/strong>, algo que no necesita de m\u00e1s argumentos para\u00a0<strong>sacar r\u00e9dito electoral.<\/strong>\u00a0Miramos al mar y este verano nos devuelve dolor y<strong>\u00a0demagogia, simplismo y pocas miras de futuro.<\/strong>\u00a0Javier Alberdi reflexiona sobre las mentiras de este\u00a0<strong>discurso xen\u00f3fobo.<\/strong><\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Cada vez resulta m\u00e1s habitual encontrar en redes sociales reivindicaciones en favor de los \u201cmendigos espa\u00f1oles\u201d por parte de usuarios cuyos historiales de mensajes distan mucho de una actitud compasiva. La explicaci\u00f3n a esta incongruencia radica en que el \u00e9nfasis de esta presunta indignaci\u00f3n no se fundamenta en las carencias que padecen los marginados sino en su nacionalidad. \u201cNuestros pobres, primero\u201d, precisan en un simulacro de solidaridad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">En la actualidad, asistimos a una reafirmaci\u00f3n del discurso del\u00a0<em>nosotros<\/em>\u00a0\u2013 en oposici\u00f3n al\u00a0<em>ellos-<\/em>\u00a0y en consecuencia a la exaltaci\u00f3n y defensa de su derivado, \u201clo nuestro\u201d: nuestra naci\u00f3n, nuestra gente, nuestra cultura, nuestras calles, nuestros trabajos, nuestros recursos p\u00fablicos y, alcanzando el m\u00e1ximo grado de cinismo, \u201cnuestros pobres\u201d, aquellos que por definici\u00f3n dif\u00edcilmente encajan en el \u00e1mbito de lo colectivo en tanto que si lo son es, precisamente, por haber sido abandonados por una sociedad inmisericorde.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Estas manifestaciones no suponen m\u00e1s que otra muestra del creciente rechazo hacia la diversidad que desde hace tiempo espolean frentes populistas que tratan de achacar a los procesos migratorios la mayor\u00eda de los males que padecen nuestras sociedades. Los llamados partidos identitarios han alcanzado una gran relevancia en la mayor\u00eda de parlamentos europeos y su influencia result\u00f3 vital en el triunfo del Brexit.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">El declive econ\u00f3mico auspiciado por la Gran Recesi\u00f3n en 2008 y el consiguiente debilitamiento del\u00a0<em>Estado del Bienestar,<\/em>\u00a0as\u00ed como la p\u00e9rdida de legitimidad de los partidos pol\u00edticos tradicionales, fue el caldo de cultivo para la expansi\u00f3n de estas corrientes nacionalistas de car\u00e1cter excluyente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">La vieja f\u00f3rmula del enemigo exterior se ha demostrado muy efectiva mediante una incesante campa\u00f1a de prejuicios falsos que, gracias al influjo de las redes sociales, han adquirido, para muchos, grado de verdad. En s\u00edntesis son: La inmigraci\u00f3n aumenta el paro y la precariedad laboral, priva a los aut\u00f3ctonos de recursos p\u00fablicos e incide en una mayor criminalidad. Las versiones m\u00e1s radicales todav\u00eda suben un poco m\u00e1s, si cabe, el grado de paranoia: las corrientes migratorias son una \u201cinvasi\u00f3n camuflada\u201d, producto de un complot \u201corquestado para destruir el paisaje religioso y cultural de Europa y alterar sus cimientos \u00e9tnicos y cuyo objetivo \u00faltimo es la eliminaci\u00f3n de los Estados naci\u00f3n\u201d, seg\u00fan palabras del primer ministro Viktor Orban en el discurso del d\u00eda de la independencia de Hungr\u00eda, en 2016, y que se ha convertido en toda una referencia para el identitarismo europeo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Aunque si hay un personaje ic\u00f3nico para este movimiento, ese no es otro que Donald Trump. El actual presidente de Estados Unidos ha azuzado la xenofobia con descalificaciones hacia mexicanos y musulmanes, mediante decisiones tan controvertidas como la construcci\u00f3n del muro en la frontera con M\u00e9xico o la reciente pol\u00e9mica por la separaci\u00f3n de miles de ni\u00f1os de sus padres tras haber entrado ilegalmente en el pa\u00eds. De nada ha servido que gran parte de la sociedad estadounidense se haya manifestado en contra de esas medidas por considerarlas contrarias a los valores de un naci\u00f3n que es producto de una inmigraci\u00f3n continuada desde su fundaci\u00f3n. O que el conjunto de restricciones ya implementadas no hayan tenido ning\u00fan impacto positivo en la disminuci\u00f3n del desempleo y ni mucho menos en un descenso de la delincuencia, un factor que Trump \u2013en arreglo a la doctrina esencialista- tambi\u00e9n ha pretendido vincular, injustificadamente, a los reci\u00e9n llegados.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Y es que los argumentos esgrimidos tanto por el presidente norteamericano como por otros pol\u00edticos xen\u00f3fobos europeos no se ajustan a la verdad. Los estudios acad\u00e9micos corroboran, casi sin excepci\u00f3n, una relaci\u00f3n entre inmigraci\u00f3n y prosperidad. Las grandes corrientes migratorias est\u00e1n directamente relacionadas con periodos de crecimiento econ\u00f3mico y reducci\u00f3n del paro. Podr\u00edamos afirmar que no hay mejor bar\u00f3metro para medir el vigor de una econom\u00eda que el saldo de inmigraci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Los inmigrantes son mano de obra productiva, pero tambi\u00e9n ciudadanos que pagan impuestos, consumen y crean nuevos negocios, que reactivan, por tanto, la econom\u00eda y que aportan un saldo positivo a las arcas del Estado. Trabajadores, adem\u00e1s, que en su gran mayor\u00eda se emplean en sectores con carencia de mano de obra aut\u00f3ctona. La paradoja reside en que, dado el acusado envejecimiento de los Estados m\u00e1s desarrollados, en un futuro el objetivo no ser\u00e1 poner barreras sino competir para atraer a esos trabajadores, como desde hace a\u00f1os hacen pa\u00edses como Alemania y Canad\u00e1, sin que eso haya afectado negativamente ni a sus \u00edndices de paro -que son residuales- ni a la fortaleza de sus econom\u00edas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">La creencia en una preponderancia de la inmigraci\u00f3n irregular es otro de los mitos no fundados que han calado en la sociedad. Aunque la crisis de los refugiados suscitada por las guerras de Siria, Irak y Afganist\u00e1n o la conflictividad en el Sahel han propiciado grandes desplazamientos, no por ello deja de ser una circunstancia porcentualmente minoritaria respecto a las cifras de inmigraci\u00f3n globales (en Espa\u00f1a 9 de cada 10 inmigrantes est\u00e1n legalizados). La mayor parte de refugiados no tiene capacidad para desplazarse y permanecen en los pa\u00edses lim\u00edtrofes a los conflictos. El 85% de los refugiados viven en pa\u00edses en desarrollo y solo uno entre los diez con mayor n\u00famero de acogidas escapa a esa condici\u00f3n: Alemania, que ocupa la sexta posici\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Ello no impide la percepci\u00f3n de muchos ciudadanos occidentales de estar asumiendo actualmente un coste inadmisible respecto a una problem\u00e1tica que consideran no va con ellos. Pero, m\u00e1s all\u00e1 de la conciencia de cada uno y de la responsabilidad que tenga Occidente en la situaci\u00f3n de estos pa\u00edses \u2013 que dif\u00edcilmente estar\u00e1 exenta de toda culpa-, un refugiado no es un emigrante en busca de trabajo, sino una persona que huye de una muerte casi segura. El derecho de asilo no es, como muchos creen, una ayuda que se otorga como un favor, sino un derecho que asiste legalmente a un perseguido en situaci\u00f3n de riesgo, en arreglo a la Convenci\u00f3n de Ginebra de 1951, que suscribieron todos los pa\u00edses de la Uni\u00f3n Europea.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Aun as\u00ed, a muchas personas, bajo el influjo de estos discursos identitarios, no parece importarles que una gran cantidad de seres humanos sean asesinados, torturados, violados, esclavizados, forzados a la explotaci\u00f3n sexual o que se expongan a morir ahogados en un intento de huir de la tragedia que les expuls\u00f3 de sus hogares y del horror que sufren en los sitios de paso donde las mafias se enriquecen con ellos; como tampoco les importa la falsedad del discurso economicista y criminal en torno a los emigrados y que tambi\u00e9n utilizan para la construcci\u00f3n de un miedo social cuyo fin \u00faltimo es estigmatizar al que es distinto. Y es que lo que subyace sustancialmente bajo estas soflamas es un miedo a la p\u00e9rdida de la identidad cultural como resultado de una cohabitaci\u00f3n de realidades diferentes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Las formaciones euroesc\u00e9pticas apuntan a la inmigraci\u00f3n como un aspecto m\u00e1s de una globalizaci\u00f3n que amenaza con diluir las identidades nacionales y por ello reclaman el blindaje de las fronteras para frenar esta escalada. Pero los movimientos migratorios son tan antiguos como la propia Humanidad; rara vez en la historia se han conseguido regular por la t\u00e9cnica del cerrojo y el fen\u00f3meno de la globalizaci\u00f3n no responde m\u00e1s que al aumento exponencial de las interacciones, derivado del avance de las tecnolog\u00edas de la informaci\u00f3n. Aislarse hoy en d\u00eda resulta sencillamente imposible.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Las identidades colectivas no son m\u00e1s que unos rasgos espec\u00edficos (idiom\u00e1ticos, culturales, religiosos\u2026) delimitados por una esfera de sociabilizaci\u00f3n concreta estabilizada durante un periodo de tiempo. Pero esa tendencia choca de lleno con la organizaci\u00f3n del mundo moderno. La evoluci\u00f3n vertiginosa de las comunicaciones, alrededor de todo el planeta, nos induce a pensar que en un futuro lejano se tender\u00e1 a una cierta uniformidad. Lo que cabe plantearse ahora es si nuestra identidad presente constituye una esencia que debemos priorizar y defender, por encima incluso de las vidas de otros seres humanos con los que no compartimos la misma.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Seg\u00fan el bi\u00f3logo Mark Pagel, profesor y jefe del Grupo de Biolog\u00eda Evolutiva de la Universidad de Reading (Reino Unido), el motivo por el que los humanos evolucionaron m\u00e1s que el resto de las especies se debe a lo que se conoce como la adaptaci\u00f3n cultural acumulada que proporcion\u00f3 el uso del lenguaje. Gracias a esta \u201ctecnolog\u00eda social\u201d nuestra especie adquiri\u00f3, hace 200.000 a\u00f1os, una nueva y poderosa capacidad: la cooperaci\u00f3n. Si los hombres hemos evolucionado ha sido gracias a nuestra capacidad de comunicaci\u00f3n, que nos permite transmitir ideas propias y adoptar ajenas. De no haberlo hecho hubi\u00e9ramos corrido la misma suerte evolutiva que los neandertales. El lenguaje abri\u00f3 esa esfera que nos permiti\u00f3 compartir conocimientos, resolver crisis, llegar a acuerdos, cerrar tratos y coordinarnos. La cooperaci\u00f3n fue el salto evolutivo m\u00e1s grande hacia la civilizaci\u00f3n y constituye por tanto el factor diferencial del ser humano. Nuestra \u00fanica y verdadera esencia. Pong\u00e1mosla en pr\u00e1ctica.<\/span><\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: left;\"><span style=\"background-color: #ccffcc;\"><strong>NOTAS DE \u00abLas jornaleras en Andaluc\u00eda y Marruecos\u00bb:\u00a0<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref1\"><\/a><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><a href=\"#ref1a\">[1]<\/a>. El uso del masculino gen\u00e9rico para referirnos a los empleadores, productores empresarios del sector en Marruecos, se justifica por el hecho de que, aunque existe alg\u00fan caso de fincas o empresas dirigidas por mujeres, la inmensa mayor\u00eda est\u00e1n a cargo de varones<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref2\"><\/a><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><a href=\"#ref2a\">[2]<\/a>. En 2016 hab\u00eda plantadas aproximadamente 3600 ha de fresa, 1000 de frambuesa y casi 900 de ar\u00e1ndano. El 75 % de la producci\u00f3n se exporta<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref3\"><\/a><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><a href=\"#ref3a\">[3]<\/a>. La acual pol\u00edtica agraria marroqu\u00ed, el Plan Marruecos Verde (2008), cuenta con atraer unos 1000 millones de euros anuales en inversiones privadas al sector y constituye una apuesta por la agricultura intensiva y orientada a la exportaci\u00f3n. No en vano, este Plan identifica los sectores de exportaci\u00f3n de fresas y otras verduras de contraestaci\u00f3n como el tomate como modelos de \u00e9xito y ejemplos a reproducir.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref4\"><\/a><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><a href=\"#ref4a\">[4]<\/a>. El 85 % de las personas en situaci\u00f3n de pobreza en Marruecos residen en el medio rural.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>INDICE- Esclavitud en la Espa\u00f1a del Siglo XXI *** &nbsp; [1] Contrataciones en origen y el monocultivo global de la fresa Por Emmanuelle Hellio \/ Juana Moreno Nieto Art\u00edculo publicado el 2 de julio de <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/ausaj.org\/?p=15424\" title=\"Las jornaleras de la fresa en Espa\u00f1a y Marruecos\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":5,"featured_media":15432,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[18],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/ausaj.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15424"}],"collection":[{"href":"https:\/\/ausaj.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/ausaj.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ausaj.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ausaj.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=15424"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/ausaj.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15424\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2286758,"href":"https:\/\/ausaj.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15424\/revisions\/2286758"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ausaj.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/15432"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/ausaj.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=15424"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/ausaj.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=15424"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/ausaj.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=15424"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}