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Sin perdón.

A veces me falta el valor. Luego, lo primero, es encontrarlo. Y lo he encontrado, de nuevo, en vosotros. Gracias.

Porque, en verdad, nos falta el valor de oponer los brazos a este torrente de injusticias encadenadas en que se está convirtiendo nuestra existencia. Y nos falta porque es necesario. Hemos de buscarlo entre nosotros. Entre quienes sabemos que el más largo viaje comienza con el más leve movimiento.

Vosotros sois ese movimiento. Y será desde ese pequeño paso que nos liberaremos de las cadenas que nos atan a la angustia y a la desesperación que produce el sentimiento de impotencia. La angustia proviene del no hacer. Cuando dejas atrás el temor, te acercas a la libertad. Ese pequeño paso es, en realidad, el fin de la esclavitud.

Nos falta el valor. Porque es necesario para enfrentar a nuestro enemigo, que no son otros hombres, sino nuestros propios miedos.

Hemos de enfrentar a quienes tienen el poder de destruirnos. De acabar con nuestra Libertad, de alejarnos de nuestros seres queridos, de destruir nuestro honor y nuestra propia estima; de privarnos de nuestros bienes. Porque, ahora, nos están quitando también la vida.

Nos hemos de enfrentar a aquéllos a los que nadie se atreve a enfrentar. Nos hemos de enfrentar a la Injusticia. Nos hemos de enfrentar a los que se amparan en el silencio de los corderos. A aquéllos que, llevados por sus propios miedos, reaccionarán injustamente contra nosotros, empleando para ello toda la fuerza y violencia que le proporcionan los medios de que les hemos dotado para enfrentar a la Injusticia. Una injusticia a cuyo servicio está el producto de nuestro trabajo, el sudor de nuestras frentes, de cuyos frutos nos despojan, y del que se nutren. Se nutren de nuestra energía para destruirnos como personas. Para destruir nuestra libertad. Incluso acabando con nuestras vidas. Nos hemos de enfrentar a aquellos que cierran la posibilidad de cualquier remedio. A aquéllos que nos mantienen paralizados. Ayudándoles, porque tenéis que saber que ellos también se encuentran atenazados por sus propios miedos.

Nos hemos de enfrentar a los JUECES. Para ello, antes hemos de enfrentar nuestros miedos. Que son los suyos, no lo olvidéis nunca. Estamos juntos en esto. Pero tenemos que hacérselo saber. Con claridad y contundencia. Sin violencia, que es lo que nos ha de distinguir de ellos; de lo contrario, todo nuestro esfuerzo resultará estéril; no nos distinguiríamos de ellos. Porque son ellos. Mientras rechacen ser nosotros, seguiremos divididos los muchos en beneficio de los pocos; de los muy pocos.

Habéis luchado por vuestras vidas. Sabéis lo que es el valor de enfrentar la muerte y el dolor. Vosotros sois ese primer paso. Sois la verdadera vanguardia. Los adelantados. Sois la Verdad.

 

Tres pasiones, simples, pero abrumadoramente intensas, han gobernado mi vida: el ansia de amor, la búsqueda del conocimiento y una insoportable piedad por el sufrimiento de la humanidad. Estas tres pasiones, como grandes vendavales, me han llevado de acá para allá, por una ruta cambiante, sobre un profundo océano de angustia, hasta el borde mismo de la desesperación. Ésta ha sido mi vida. La he hallado digna de vivirse, y con gusto volvería a vivirla si se me ofreciese la oportunidad”. Bertrand Russell.

 

LUCHA POR SER FELIZ

 

Camina plácidamente en medio del ruido y de la prisa,

Y recuerda cuanta paz puede haber en el silencio.

Tanto como sea posible –y sin claudicar- llévate bien con todos.

Di tu verdad tranquila y claramente, y escucha a los otros.

Incluso al simple y al ignorante: ellos también tienen su historia.

Evita a los exaltados y a los agresivos,

Pues son ofensas al espíritu.

 

Si te comparas con otros puedes envanecerte o amargarte,

Ya que siempre habrá quien sea menos y quien sea más que tú.

Disfruta con tus logros y con tus proyectos.

Mantente interesado en tu trabajo, por humilde que sea:

Es un bien real entre la fortuna cambiante del tiempo.

Sé cauto en tus asuntos, porque el mundo está lleno de trampas.

Pero ello no debe cegarte para ver la bondad que también hay:

Mucha gente lucha por altos ideales y, por doquier,

La vida está llena de heroísmo.

 

Sé tú mismo y, especialmente, no finjas afecto.

Ni seas cínico en el amor:

Frente a toda aridez y desencanto, sé perenne como la hierba.

Acepta con gracia el paso de los años

Y cede con elegancia los atributos de la juventud.

Fortalece tu espíritu para refugiarte en él

Cuando llegue la desgracia inesperada.

Pero no te angusties con imaginaciones:

Muchos miedos nacen del cansancio y de la soledad.

 

Sin dejar una sana disciplina,

Sé amable también contigo.

Tú eres un hijo del universo,

No menos que los árboles y las estrellas:

¡Tienes derecho a estar aquí!

Y, lo creas o no, el universo ensancha el horizonte cada día.

Por tanto, ten paz con Dios,

Cualquiera que sea la idea que tengas de Él.

 

Y cualesquiera que sean tus aspiraciones

En la ruidosa confusión de la vida,

Ten paz contigo mismo.

Con toda su hipocresía, esclavitudes y sueños rotos,

Este es todavía un mundo hermoso.

Ten cuidado.

Lucha por ser feliz.